El obispo de la ciudad uruguaya de Minas (Uruguay), Francisco Domingo Barbosa Da Silveira, fue destituido por el Papa Benedicto XVI. La razón: el obispo mantuvo relaciones homosexuales.
El padre Alberto Cutié,todavía debe estar en su luna de mil con su esposa la guatemalteca, Ruhana Canellis.
En abril el presidente paraguayo Fernando Lugo que acaba de admitir que tuvo un hijo (que ahora tiene dos añitos) cuando era obispo (pero aunque aún no lo ha admitido, los reclamos de mujeres hablan de que el padrecito ha tenido por lo menos tres hijos).
También en abril el sacerdotes argentino, Víctor Hugo Casas, argentino que en plena misa dominicanal anunció que dejaba los hábitos para casarse.
En nuestro país,estoy segura también hay sacerdotes que con su comportamiento sexual dejan muy mal parada a la iglesia (ojo, no cuando dejan los hábitos por amor sincero y verdadero, no, Me refiero a sacerdotes pederastas, homosexuales, que tienen hijos con fieles y con compañeras ex monjas…. pero eso en este país -ubicado en el mismo trayecto del sol- es un tema vedado).




















2 comentarios
Julio 2, 2009 a las 7:24 pm
Es que el problema radica a mi juicio, en que mucha gente cree todavia que la iglesia es algo fuera de este mundo.
Pero, los hechos indican que es otra institucion humana con pretensiones de divinidad y sometida a las viscisitudes sociales de toda organizacion de hombres con defectos y virtudes.
Si a eso agregamos que la cupula catolica es muy tradicionalista y conservadora,entonces nada debe sorprender.
Lo peor de todo es la actitud encubridora, que en diferentes epocas ha asumido la iglesia con respecto a esas fallas;Pues ha conspirado para ocultar los hechos y a los culpables en detrimento de los propios feligreses afectados,como es el caso de miles de menores abusados en Irlanda y Canada durante 4 decadas a principios y mediados del siglo 20.
Julio 7, 2009 a las 8:37 am
No sólo vedado, sino tabú. Aquel que se atreva a sugerir algo no noble (pero real) de algún miembro de la Iglesia, es inmediatamente censurado por esa mayoría que se cree que es más importante estar frío con la Iglesia que decir la verdad.